Este es un relato de la última partida de rol que jugue con mis amigos el otro día en casa de Arystor y Chinuka. Todo parecido con la realidad (o en tu mente) es pura coincidencia ya que me la inventé sobre la marcha. Espero que os guste.
El cielo del alba amenazaba con desatar una tormenta en las próximas horas. Nuestro carruaje se dirigía al siguiente pueblo al azar que escogimos en el mapa. (Para que entendáis un poco más esta historia, he de decir que mi grupo y yo somos especialistas en lo paranormal y nos dedicamos a cazar no muertos).
El cochero detuvo el carro en lo que parecia ser una plaza creada de forma natural. A la izquierda había un rio platedo que se deslizaba como una serpiente hasta perderse en el horizonte. -Una moneda de oro porfavor. –Dijo el cochero.
Mis compañeros accedieron al pago sin inmutarse. Pero yo, que soy un poco especial en estos casos, me negué a ello. ¿Por que? No lo se, el caso es que cuando me quise dar cuenta el cochero me amenazaba con pistola en mano exigiendo su pago. Y tan pronto como este hizo aquella acción, mi compañera saco su rifle y apunto al cochero actuando de la misma forma como este lo hizo. En medio minuto el cochero ya estaba conduciendo de nuevo hacia su destino con el rabo entre las piernas…
Caminamos campo a través y nos llamo la atención que conforme avanzábamos, cientos de tumbas nos iban rodeando hasta ahogarnos en el centro de un gigantesco y antiguo cementerio que bordeaba todo el pueblo.
El silencio reinaba en el ambiente y algunas pequeñas gotas comenzaron a caer sobre nuestras cabezas. Un niño lloraba al fondo junto a una tumba…todos pasamos de largo y nos adentramos en el pueblo.
Se trataba de un recinto circular con una plaza central desde donde se podía ver todos los rincones del pueblo. En ella habia una estatua desmesurada con un angel con los brazos extendidos. En un cartel oxidado yacia el siguiente escrito: “Cuidalos tu porque yo ya no puedo”. Estaba rodeado de unas murallas blancas construidas con piedras regogidas directamente de los alrededores ya que tumbas, murallas y cualquier edificio estaba realizado con el mismo material. El suelo era de cesped que se movía al son del viento.
Todo estaba cerrado. Parecía que habían abandonado el pueblo de forma inmediata ya que tras las ventanas cerradas se podía ver obejtos y utensilios dentro de las casas. Nos dirijimos a la construcción situada mas al norte, la más grande de todas. Al acercanos nos dimos cuenta de que era la casa del alcalde. La puerta estaba cerrada pero como en casi todos los casos, el propietario guardaba una copia bajo el felpudo.
La casa estaba desordenada como si un ladrón la hubiese hecho añicos buscando algun tesoro. Mi compañera subio las escaleras, Warsek echo a correr de la casa en direccion al cementerio. Arystor y yo nos quedamos nos quedamos registrando parte de la habitacion. Pero no nos dio tiempo a nada cuando oimos un grito en la sala de arriba que nos hizo correr hasta el lugar para ver que habia pasado.
Nos encontramos a Chinuka sangrando en el suelo. En sus manos tenía un libro grande de tonos rojizos. -Se ha desplamado el techo al coger el libro. –Dijo.
La incorporamos y nos quedamos rodeando la mesa junto al libro. Nos sorprendimos al abrirlo, el libro poseía una lista enorme de personas. Algunas tenían el símbolo de la cruz en su fotografía. Chinuka se quedo con el libro y lo guardo en su mochila.
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Salimos de la casa y fue curioso lo que vimos. Warsek llevaba en brazos como podía a una señora mayor. Se dirijían a una casa cercana. Corrimos hasta donde estaba él y lo único que recuerdo fue un agudo dolor en el hombre derecho. Conforme caía pude ver la silueta de un hombre huyendo que dejo caer un papel en el suelo. Dos horas mas tarde Chinuka ya me habia cerrado la herida con unas vendas que cogio “prestadas” de la casa del alcalde. Fuimos a coger la nota y decia lo siguiente: “La venganza se sirve fria; firmado, el cochero”. -Maldito cabron. –Exlamé. El resto del viaje no pude para de pensar en ese maldito hombre que me jodió el brazo derecho.
Ya dentro de la casa de la anciana nos pusimos un poco al día en la historia de aquel pueblo. La anciana nos relato lo siguiente:
Hace mucho tiempo, un brujo realizaba magia negra en su guarida cerca del bosque. Aseguraba de que para obtener el poder absoluto debía hace sacrificios de animales para el dios al que rezaba. Conforme pasaba el tiempo, los sacrificios eran mas y mas grandes hasta que llegaron a ser de personas…El brujo se volvió loco y obtuvo el poder de invocar seres abovinables que destruian todo a su paso. Ahora la gente del pueblo tiene que esconderse durante la noche bajo tierra para huir de esas criaturas que siembran el terror por donde pasan.¡
-¿Porque no te han llevado a ti? –Pregunto Warsek. La vieja no supo que decir, pensaba que la habian abandonado. -¿Me ayudais a ir con los demás? –Preguntó.
Nos pusimos en marcha con la anciana sentada en su silla de ruedas. Al llegar a la plaza central, la vieja le dio al ángel, “por favor abrete” y la estatua cedió para dejar un camino que se adentraba bajo tierra. Antes de entrar la anciana nos pidió un favor. Consistía en ir hasta la tumba de su difunto marido y colocar las flores que ella le pone cada día. Ella aseguraba que con esas flores, el espiritu de su marido no salía como el de los demás y podía descansar en paz.
Minutos mas tarde, nos encontrabamos en el cementerio. Nos llevo un rato encontrar la tumba del anciano. Tras colocar las flores, nos dimos cuenta de que el joven seguía llorando junto a la tumba.
Tenía unos seis años de edad. Era moreno con los ojos verdes. Maldecia una y otra vez a alguien que no alcanzabamos a entender. Estaba anocheciendo y nos advertía que pronto iban a salir los seres de las tumbas. El decía que se iba a vengar y que acabaría con ellos. Le suplicamos que se volviera con nosotros al refugio pero no nos hacia caso. Cuando me dispuse a cogerlo del brazo, me quede horrorizado al contemplar que el pequeño estaba helado y que yacia en el suelo como si fuera un bloque de piedra. En ese momento dijo: “Ahi vienen” y del suelo emergieron seres aterradores con formas diversas a cada cual mas horrorosa.
Corrimos como pudimos atravesando los cuerpos sin vidas que se nos avalanzaban. Cuando llegamos a la plaza del pueblo grite la contraseña secreta y la estatua se abrió para darnos paso al refugio que se habian construido.
Todo el pueblo estaba allí abajo. Algunos nos miraban con caras extrañas pero nadie se digno a hablarnos. Nos dirijimos directamente al alcalde del pueblo (supimos que era el porque estabas sobre un minitrono construido de cualquier forma). Cuando le hablamos, los lugareños salieron en su defensa. -Venimos en son de paz. –Dije. Les explicamos quienes eramos y lo que haciamos para ganarnos la vida. El alcalde de buena forma nos conto la historia que ya nos relató la anciana anteriormente. Esta vez añadió que fue el mismo el que de forma accidental acabo con la vida del brujo del bosque. Despues de preguntarle varias cosas sobre el pueblo, le preguntamos por el chico que lloraba junto a una tumba en el cementerio. Fue en ese momento cuando el alcalde tiro unos utensilios que estaban en el suelo…pidiendo disculpas, se retiro a dormir y nos dió las buenas noches…
Pasamos la noche intranquilos, oyendo sonidos provenientes del exterior. Sonidos aterradores que me hicieron tener pesadillas hasta el amanecer.
Cuando salimos al exterior, todo estaba helado, como si estuviesemos dentro de un congelador. Salimos al centro de la plaza y alguien nos estaba esperando.
Se hacia llamar “El Alba”. Sus enormes alas nos impedia ver el sol. Su físico, huesudo y blanquecino hacia juego con el resto del paisaje que se nos presentaba. Antes de poder reaccionar El Alba esta lanzando su enorme poder contra nosotros. La batalla nos duro algo mas de dos horas. Casi muero cuando la enorme guadaña desgarro mi espalda y me hizo molder el polvo. Suerte que mis compañeros consiguieron eliminarla antes de que diera el último golpe. Si no, ahora no estaría aquí para contar esta historia.